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Hablando de Resiliencia..

In psicologia on 24 junio 2009 at 19:37

resiliencia

Hablando de Resiliencia

Orientado desde el punto de vista de la Psicologí�a Positiva podrí�a contenerse el concepto de la Resiliencia que al parecer aún no se encuentra registrada como una palabra oficial por la Real Academia de la Lengua española, es sin duda uno de los té�rminos en boga en la actualidad con su capacidad ya sea de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. Vivir un acontecimiento traumático es sin duda uno de los procesos más duros a los que se enfrentan algunas personas, donde se podrí�a suponer que es una oportunidad para tomar conciencia y reestructurar la forma de entender el mundo, que se traduce en un momento idó�neo para partir desde aquí� con las convicciones para salir adelante construyendo nuevos sistemas de valores.

Es más simple ver las debilidades de las personas ante eventos altamente traumáticos o estresantes que sin embargo, desde modelos más optimistas, se podrí�a ver una persona activa y fuerte, con una capacidad inherente de resistir y rehacerse a pesar de los infortunios que se le puedan presentar (refirié�ndome a todas las piedras del camino). Es importante diferenciar el concepto de resiliencia del concepto de recuperació�n (Bonanno, 2004), ya que representan trayectorias temporales distintas; Desde este sentido, la recuperaciÃón implica un retorno gradual hacia la normalidad funcional, mientras que la resiliencia refleja la habilidad de mantener un equilibrio estable durante todo el proceso.

Origen del concepto

El fundamento del paradigma de la resiliencia es una perspectiva drásticamente nueva que está emergiendo de los campos de la psiquiatrí�a, la psicología y la sociologí�a sobre como niños y adultos se sobreponen al estrés, el trauma y el riesgo en sus vidas. Estudios en estos campos pone en tela de juicio la idea de que el estrés y el riesgo inevitablemente condenan a la gente a contraer psicopatologías o a perpetuar ciclos de pobreza, abuso, fracaso escolar o violencia entre otras. (Agregue la suya propia si le calza lo que esta leyendo).

De estos estudios ha surgido el concepto de resiliencia. La disposició�n a emprender acciones para abordar, comprender y reforzar el desarrollo de la resiliencia está surgiendo no só�lo entre los cientí�ficos sociales sino tambié�n entre los docentes que comienzan a percibir la necesidad de que las escuelas sean instituciones que fomenten la resiliencia para aquellos que trabajan y estudian en ellas. Los estudios de la resiliencia, de hecho, corroboran lo que los docentes hace tiempo suponían y esperaban: que más que ninguna otra institució�n, salvo la familia, la escuela puede brindar el ambiente y las condiciones que promuevan la resiliencia en los jó�venes de hoy y los adultos del mañ�ana.

¿Qué� lo hace a uno resiliente?

Las investigaciones se han centrado en delimitar qué� características de personalidad facilitan o impiden un desarrollo o un cambio positivo a rai�z de experiencias traumáticas. Optimismo, esperanza, creencias religiosas y extraversión son algunas de las caracterí�sticas más frecuentes que aparecen en los estudios. Calhoun y Tedeschi (1999; 2000), dos de los autores que más han aportado a este concepto, dividen en tres categorí�as el crecimiento postraumático que pueden experimentar las personas:

1.- Cambios en uno mismo

2.- Cambios en las relaciones interpersonales

3.- Cambios en la espiritualidad y en la filosofí�a de vida.

1.- Cambios en uno mismo: sentimiento común en muchas personas que afrontan una situació�n traumática el aumento de la confianza en las propias capacidades para enfrentar adversidades que puedan ocurrir. Al lograr hacer frente a un suceso traumático se siente la capacidad de enfrentarse a cualquier otra cosa.

2.- Cambios en las relaciones interpersonales: muchas personas ven fortalecidas sus relaciones con otras a raiz de la vivencia de una experiencia traumática. Muchas familias y parejas enfrentadas a situaciones adversas dicen sentirse más unidas que antes del suceso. Por otro lado, el haber hecho frente a una experiencia traumáica despierta en las personas sentimientos de compasión y empatí�a hacia el sufrimiento de otras personas y promueve conductas de ayuda.

3.- Cambios en la espiritualidad y en la filosofí�a de vida: las experiencias traumáticas tienden a sacudir de forma radical las concepciones e ideas sobre las que se construye la forma de ver el mundo (Janoff-Bulman, 1992). Es el tipo de cambio más frecuente. Cuando un individuo pasa por una experiencia traumática cambia su escala de valores y suele apreciar el valor de cosas que antes obviaba o daba por supuestas.

Otro enfoque nos propone seis pasos: partiendo de la base que estos se desarrollen desde la infancia lo que incluye a colegios, familias y círculos sociales cercanos.

1. Enriquecer los ví�nculos: fortalecer las conexiones entre los individuos y cualquier persona o actividad prosocial, y se basa en pruebas indicativas de que los niños con fuertes ví�nculos positivos incurren mucho menos en conductas de riesgo que los que carecen de ellos.

2. Fijar lí�mites claros y firmes. Elaborar procedimientos escolares coherentes que� respondan a la importancia de explicitar las expectativas de conducta existentes. Estas expectativas deben incluir la de encarar las conductas de riesgo para los alumnos para que puedan ser expresadas por escrito y transmitidas con claridad.

3. Enseñar habilidades para la vida. Las que incluyen: cooperació�n; resolució�n de conflictos; estrategias de asertividad; destrezas comunicacionales; habIlidad para resolver problemas y adoptar decisiones, y un manejo sano del estrés(Botvin y Botvin, 1992). Tambié�n son importantes para crear un medio que procure el aprendizaje de los alumnos y para ayudar a los adultos a participar de interacciones eficaces dentro de la escuela.

4. Brindar afecto y apoyo. Proporcionar respaldo y aliento incondicionales. Por ser el más crucial de todos los elementos que promueven la resiliencia. Parece casi imposible “superar” la adversidad sin la presencia de afecto.

5. Establecer y transmitir expectativas elevadas. Este paso aparece con reiteració�n tanto en la bibliografía sobre la resiliencia como en las investigaciones del éxito académico. Es importante que las expectativas sean a la vez elevadas y realistas a efectos de que obren como motivadores eficaces, pues lo que habitualmente ocurre es que muchos escolares, sobre todo los que cargan con uno o más de los incontables ró�tulos aplicados en las escuelas, (el famoso Sí�ndrome de Dé�ficit Atencional) son objeto de expectativas poco realistas y asumen bajas expectativas para ellos mismos, siendo en algunos casos estigmatizados.

6. Brindar oportunidades de participació�n significativa. Significa otorgar a los alumnos, a sus familias y al personal escolar una alta cuota de responsabilidad por lo que ocurre en la escuela, dándoles oportunidades de resolver problemas, tomar decisiones, planificar, fijar metas y ayudar a otros.

Resumiendo:

La resiliencia es una característica crucial para el é�xito de las personas. Todos tenemos algunas caracteríticas resilientes, aunque éstas a menudo pasan inadvertidas, y es posible desarrollar más resiliencia. El desarrollo de resiliencia se ve facilitado cuando todos los actores cercanos a la persona en cuestión tienen claro como poder desenvolverse en situaciones difíciles. Si a esto le sumamos la labor del psicólogo donde este debe servir para reorientar a las personas a encontrar la manera de aprender de la experiencia traumática y progresar a partir de ella, teniendo en cuenta la fuerza, la virtud y la capacidad de crecimiento de las personas.

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Referencias utilizadas

Calhoun, L.G., Cann, A., Tedeschi, R.G. y McMillan, J. (1998). Traumatic events and generational differences in assumptions about a just world. Journal of Social Psychology, 138, 789-791.

Calhoun, L.G. y Tedeschi, R.G. (1999). Facilitating Posttraumatic Growth: A Clinician�s Guide. Mahwah, N.J.: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.

Calhoun, L.G. y Tedeschi, R.G. (2000). Early Posttraumatic Interventions: Facilitating Posibilities for Growth. En J.M. Violanti, D. Patton, y D. Dunning (Eds.), Posttraumatic Stress Intervention: Challenges, Issues and Perspectives. Springfield, IL: C. C. Thomas.

http://www.educadormarista.com/home5102.htm

http://www.psicologia-positiva.com/resiliencia.html

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  1. Muy interesante, útil y claro este artículo, muchas gracias.

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